
El paisaje religioso en América latina ha transitado de manera pacífica hacia significativos cambios en su identidad religiosa, donde la disminución del catolicismo ha sido correlativo al aumento de creyentes de iglesias evangélicas y pentecostales, aumento en lo que se considera el rechazo de la religión organizada, que incluye a los ateos, agnósticos y aquellos que declaran no tener una religión particular.
Estos datos, entre muchos otros, permiten apreciar la movilidad religiosa en la región. Se trata de un proceso que, no obstante su rapidez, ha sido pacífico, cuestión que abre un camino a interesantes reflexiones. El creciente pluralismo de cosmovisiones abarca tanto a religiones organizadas como a aquellas sin una institucionalidad propia; incluye una serie de nuevas creencias no estrictamente religiosas; y, por cierto, cosmovisiones de variados pueblos originarios.
Un diálogo interdisciplinario en torno a esta realidad es la motivación para dedicar el congreso al tema de la Diversidad de creencias y de sentido en una sociedad plural.
En coherencia con la conformación del Centro y las nueve Facultades que lo integran, el desafío consiste en lograr un intercambio interdisciplinario que, desde las diversas disciplinas, contribuya al diálogo en torno al tema.
Patricia Imbarack
Directora del congreso
